-Lily, ¿has visto mis vans? No las encuentro –gritó una voz
desde el otro lado de la habitación.
-¡¿No encuentras tus vans?!
En ese momento se abrió la
puerta y entró Marie, con cara de pocos amigos, para luego tirarse al pequeño
sofá que teníamos en nuestra habitación.
-¿Y a ti que te pasa? –dije
mientras miraba de reojo a Cat, que seguía buscando sus tan preciadas vans.
-No hace falta que os
arregléis, no vamos a poder salir, el director me lo acaba de comunicar.
-¿Cómo? ¿Por qué? Es
viernes, ¿cómo no vamos a poder salir? –respondió Cat indignada, pero sin dejar
de buscar sus zapatos.
-Sí, es viernes, pero
dentro de tres semanas, justo al volver de las vacaciones de Navidad, empiezan
los exámenes finales y quiere que todos los alumnos nos centremos al cien por
cien en ellos, así que nos tiene prohibida la salida hasta entonces.
-¡¡LAS ENCONTRÉ!!
-Genial, pero de aquí no
nos movemos.
-¿De verdad cree ese tío
que voy a estar un viernes encerrada estudiando? Aún queda como dices tres
semanas –añadió Cat mosqueada.
-Puede que no estudies,
pero encerrada sí que te vas a quedar.
En realidad le agradecía al
director lo que había hecho, llevaba algunas asignaturas mal y esto evitaría
una distracción menos, si estaba prohibido salir mucho mejor.
-¿Tú que vas a hacer Lily?
–dijo Marie, pero Cat también esperaba una respuesta.
-Hoy no voy a estudiar, me
relajaré un rato, pero para el día que me espera mañana, estudio y más estudio.
¿Vosotras?
-A mí no me miréis, sabéis
que no estudiaré nada hasta la próxima semana, paso de tenerlo todo con tanto
tiempo –señaló Cat poniéndose sus vans.
-Yo empezaré hoy mejor, así
que no contéis conmigo si pensáis dar una vuelta por la Universidad, voy a
ponerme a estudiar ya.
No esperaba menos de Marie,
para ella los estudios eran lo primero, me parecía bien, pero a veces se tomaba
las cosas demasiado enserio y se estresaba mucho con ellas.
Observé a Cat mientras
abría la puerta cuando se giró.
-Lily, ¿Vienes o no?
-Voy, buena tarde Marie,
dentro de lo que cabe –después de decir esto cerré la puerta, escuchando desde
dentro un "Gracias".
La tarde acababa de
empezar.
[…]
Cuando llegué aquí el
primer día no podía creerme lo que estaba pasando. No era la típica chica rica
a la cuál sus padres pagaban el dinero de una Universidad pija, por así
decirlo, y aquí había muchos de ese tipo. A mí me costó lo mío entrar, y en
gran parte fue por mis notas y por el gran esfuerzo que pusieron mis padres,
que habían estado ahorrando desde hacía mucho tiempo para poder estar donde
ahora.
Dentro de unas semanas serán
los exámenes finales, y justo antes de que ocurran me iré a pasar las Navidades
con mi familia. Tenía muchas ganas de verles, no podía esperar más, y seguro
que me recibirán con los brazos abiertos. Mi madre hará esa tarta que tanto me
gusta y mi padre me obligará a cantar en el karaoke
con él.
Me dirigía hacía el gran
salón que tenemos en la UCL. Cat me
contaba una cosa sobre una serie, pero no le hacía mucho caso porque pensaba en
lo mío.
Cuando abrí la puerta del
gran salón junto a Cat, vi que no hay mucha multitud, sólo a una pareja al entrar,
y a dos chicos que charlaban al fondo. No hacía falta que mirasen para saber
que se trataba de ellos; me he acostumbrado a esa mota de pelo rubio teñido y
peinado hacia arriba, en el que a veces se puede distinguir su moreno natural
en algunas partes, Sam; y a esos tatuajes en los brazos cubriendo su piel
morena, ya que a pesar de ser invierno siempre se remangaba las mangas de sus
miles de sudaderas Adidas, Charlie. Un
escalofrío me recorrió de arriba abajo sólo al verle. Desde aquella vez era
imposible que ningún vello de mi cuerpo se estremeciese.
Al parecer tampoco se
habían quedado estudiando hoy.
Sam me saludó desde la otra
punta haciéndome un gesto a mí y a Cat para que fuésemos hacia allí, Charlie
sólo se dedicaba a mirarme, no sabía hacer otra cosa, y yo no podía estar
tranquila en su presencia, era algo inalcanzable para mí.
-Al parecer no hemos sido
las únicas que no se han quedado estudiando hoy –comencé mientras me sentaba al
lado de Sam.
-Hemos preferido empezar
mañana, pero si llego a saber que tú tampoco lo has hecho comienzo hoy –sonrió
Charlie maliciosamente.
Por mucho miedo que me diese,
no podía quedarme callada cada vez que intentaba insultarme, generalmente lo hago
ya que Sam siempre me defiende; pero hoy no le daría esa satisfacción.
-Borde – Añadió Cat mientras
le daba un codazo y se sentaba al lado de este.
En estos últimos meses,
después de que pasase eso, Charlie ha
estado casi siempre con nosotros. Es como si me vigilase porque fuese a decir
algo de lo que vi, pero no parece ser tan listo para darse cuenta de que estoy
demasiado aterrorizada con ello como para hacerlo.
Aún así casi nunca habla,
sólo necesariamente o para reírse de mí. Cat y Marie piensan que es tímido y
que es su manera de relacionarse, y yo pensaría lo mismo si no supiese la
verdad. Sam por su parte… no acabo de entender porque es su amigo, pero tampoco
me atrevo a contarle nada de lo sucedido.
-¿Habrías hecho eso? Muy
amable por tu parte, así no tendría que verte la cara, ¡piensas en todo! –
Contesté muy a gusto para luego arrepentirme al segundo de lo que había dicho.
Pocas veces me atrevía a
hacer esto, Charlie me intimida tanto que no soy capaz, pero no he
podido controlarme y tengo miedo de lo que podría pasar más tarde si me lo
llego a encontrar a solas.
Charlie abrió la boca como
para decir algo, claramente sorprendido de mi contestación, pero Sammy (un mote
cariñoso que le digo a Sam) le interrumpió.
-Charlie no digas nada más,
es suficiente –Para mi sorpresa le hace caso.
De pronto me sonó el móvil,
en el gran salón se escuchaba "Moves Like
Jagger" de Maroon 5 ft Christina
Aguilera, miré para ver quién era antes de cogerlo y vi: Mamá.
Pensé. ¿Mamá? ¿Qué hacía
mamá llamándome? Se suponía que nos llamábamos todos los domingos. Me asusté un
poco, pero intenté calmarme, no podía haber pasado nada. Lo cogí y…
-¿Lily?
-¿Mamá? ¿Qué haces
llamándome?
-Ha pasado algo –se le
quebró la voz.
De repente, me temí lo
peor, no quería escuchar lo que iba a decir, tenía miedo, mucho miedo, había
pasado algo grave, estaba a punto de llorar y yo también… Charlie, Sam y Cat me
miraban, noté temor en sus ojos, incluso en Charlie para mi confusión, pero
nada comparado con lo que estaba sintiendo yo.
-Tú padre…
Me resbaló la primera
lágrima por la mejilla.
-Ha sufrido un accidente,
está en coma…
Y me hundí.
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HOLAHOLAHOLAHOLA. Perdonad si he tardado en subir el primer capítulo, pero como sabréis la mayoría, he estado en Madrid para ver a los cinco tontos esos que me hacen la más feliz del mundo y no he podido hacerlo antes. Llegué ayer tarde a mi pueblo, pero lo importante es que aquí está. Espero que disfrutéis leyendo como yo lo hago escribiendo, lo hice hace tiempo y no sé si está bien pero espero que os guste. Sólo os pido que dejéis un comentario aquí en el blog o en twitter y me contéis que os parece. Muchísimas gracias por darme una oportunidad.
Buen comienzo pero triste final de capítulo. Si empezamos así no sé como seguirá esto, pero me gusta. Sep. Sube prontito pls.
ResponderEliminarSoy Sonia aka @Srta_Tommo :)
Ya sabes que me encanta y estoy convencida de que va a dar muchos giros. Sigue escribiendo.
ResponderEliminarLaura me gusta mucho :') espero que sigas subiendo bc está muy bien bby.
ResponderEliminarEres increíble.
ResponderEliminarSigue así.
Y pasaros por mi blog también, porfa.
<33333