sábado, 12 de julio de 2014

Capítulo 1. Una pesadilla.

-Lily, ¿has visto mis vans? No las encuentro –gritó una voz desde el otro lado de la habitación.
-¡¿No encuentras tus vans?!
En ese momento se abrió la puerta y entró Marie, con cara de pocos amigos, para luego tirarse al pequeño sofá que teníamos en nuestra habitación.
-¿Y a ti que te pasa? –dije mientras miraba de reojo a Cat, que seguía buscando sus tan preciadas vans.
-No hace falta que os arregléis, no vamos a poder salir, el director me lo acaba de comunicar.
-¿Cómo? ¿Por qué? Es viernes, ¿cómo no vamos a poder salir? –respondió Cat indignada, pero sin dejar de buscar sus zapatos.
-Sí, es viernes, pero dentro de tres semanas, justo al volver de las vacaciones de Navidad, empiezan los exámenes finales y quiere que todos los alumnos nos centremos al cien por cien en ellos, así que nos tiene prohibida la salida hasta entonces.
-¡¡LAS ENCONTRÉ!!
-Genial, pero de aquí no nos movemos.
-¿De verdad cree ese tío que voy a estar un viernes encerrada estudiando? Aún queda como dices tres semanas –añadió Cat mosqueada.
-Puede que no estudies, pero encerrada sí que te vas a quedar.
En realidad le agradecía al director lo que había hecho, llevaba algunas asignaturas mal y esto evitaría una distracción menos, si estaba prohibido salir mucho mejor.
-¿Tú que vas a hacer Lily? –dijo Marie, pero Cat también esperaba una respuesta.
-Hoy no voy a estudiar, me relajaré un rato, pero para el día que me espera mañana, estudio y más estudio. ¿Vosotras?
-A mí no me miréis, sabéis que no estudiaré nada hasta la próxima semana, paso de tenerlo todo con tanto tiempo –señaló Cat poniéndose sus vans.
-Yo empezaré hoy mejor, así que no contéis conmigo si pensáis dar una vuelta por la Universidad, voy a ponerme a estudiar ya.
No esperaba menos de Marie, para ella los estudios eran lo primero, me parecía bien, pero a veces se tomaba las cosas demasiado enserio y se estresaba mucho con ellas.
Observé a Cat mientras abría la puerta cuando se giró.
-Lily, ¿Vienes o no?
-Voy, buena tarde Marie, dentro de lo que cabe –después de decir esto cerré la puerta, escuchando desde dentro un "Gracias".
La tarde acababa de empezar.
[…]
Cuando llegué aquí el primer día no podía creerme lo que estaba pasando. No era la típica chica rica a la cuál sus padres pagaban el dinero de una Universidad pija, por así decirlo, y aquí había muchos de ese tipo. A mí me costó lo mío entrar, y en gran parte fue por mis notas y por el gran esfuerzo que pusieron mis padres, que habían estado ahorrando desde hacía mucho tiempo para poder estar donde ahora.
Dentro de unas semanas serán los exámenes finales, y justo antes de que ocurran me iré a pasar las Navidades con mi familia. Tenía muchas ganas de verles, no podía esperar más, y seguro que me recibirán con los brazos abiertos. Mi madre hará esa tarta que tanto me gusta y mi padre me obligará a cantar en el karaoke con él.
Me dirigía hacía el gran salón que tenemos en la UCL. Cat me contaba una cosa sobre una serie, pero no le hacía mucho caso porque pensaba en lo mío.
Cuando abrí la puerta del gran salón junto a Cat, vi que no hay mucha multitud, sólo a una pareja al entrar, y a dos chicos que charlaban al fondo. No hacía falta que mirasen para saber que se trataba de ellos; me he acostumbrado a esa mota de pelo rubio teñido y peinado hacia arriba, en el que a veces se puede distinguir su moreno natural en algunas partes, Sam; y a esos tatuajes en los brazos cubriendo su piel morena, ya que a pesar de ser invierno siempre se remangaba las mangas de sus miles de sudaderas Adidas, Charlie. Un escalofrío me recorrió de arriba abajo sólo al verle. Desde aquella vez era imposible que ningún vello de mi cuerpo se estremeciese.
Al parecer tampoco se habían quedado estudiando hoy.
Sam me saludó desde la otra punta haciéndome un gesto a mí y a Cat para que fuésemos hacia allí, Charlie sólo se dedicaba a mirarme, no sabía hacer otra cosa, y yo no podía estar tranquila en su presencia, era algo inalcanzable para mí.
-Al parecer no hemos sido las únicas que no se han quedado estudiando hoy –comencé mientras me sentaba al lado de Sam.
-Hemos preferido empezar mañana, pero si llego a saber que tú tampoco lo has hecho comienzo hoy –sonrió Charlie maliciosamente.
Por mucho miedo que me diese, no podía quedarme callada cada vez que intentaba insultarme, generalmente lo hago ya que Sam siempre me defiende; pero hoy no le daría esa satisfacción.
-Borde – Añadió Cat mientras le daba un codazo y se sentaba al lado de este.
En estos últimos meses, después de que pasase eso, Charlie ha estado casi siempre con nosotros. Es como si me vigilase porque fuese a decir algo de lo que vi, pero no parece ser tan listo para darse cuenta de que estoy demasiado aterrorizada con ello como para hacerlo.
Aún así casi nunca habla, sólo necesariamente o para reírse de mí. Cat y Marie piensan que es tímido y que es su manera de relacionarse, y yo pensaría lo mismo si no supiese la verdad. Sam por su parte… no acabo de entender porque es su amigo, pero tampoco me atrevo a contarle nada de lo sucedido.
-¿Habrías hecho eso? Muy amable por tu parte, así no tendría que verte la cara, ¡piensas en todo! – Contesté muy a gusto para luego arrepentirme al segundo de lo que había dicho.
 Pocas veces me atrevía a hacer esto, Charlie me intimida tanto que no soy capaz, pero no he podido controlarme y tengo miedo de lo que podría pasar más tarde si me lo llego a encontrar a solas.
Charlie abrió la boca como para decir algo, claramente sorprendido de mi contestación, pero Sammy (un mote cariñoso que le digo a Sam) le interrumpió.
-Charlie no digas nada más, es suficiente –Para mi sorpresa le hace caso.
De pronto me sonó el móvil, en el gran salón se escuchaba "Moves Like Jagger" de Maroon 5 ft Christina Aguilera, miré para ver quién era antes de cogerlo y vi: Mamá.
Pensé. ¿Mamá? ¿Qué hacía mamá llamándome? Se suponía que nos llamábamos todos los domingos. Me asusté un poco, pero intenté calmarme, no podía haber pasado nada. Lo cogí y…
-¿Lily?
-¿Mamá? ¿Qué haces llamándome?
-Ha pasado algo –se le quebró la voz.
De repente, me temí lo peor, no quería escuchar lo que iba a decir, tenía miedo, mucho miedo, había pasado algo grave, estaba a punto de llorar y yo también… Charlie, Sam y Cat me miraban, noté temor en sus ojos, incluso en Charlie para mi confusión, pero nada comparado con lo que estaba sintiendo yo.
-Tú padre…
Me resbaló la primera lágrima por la mejilla.
-Ha sufrido un accidente, está en coma…

Y me hundí.


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HOLAHOLAHOLAHOLA. Perdonad si he tardado en subir el primer capítulo, pero como sabréis la mayoría, he estado en Madrid para ver a los cinco tontos esos que me hacen la más feliz del mundo y no he podido hacerlo antes. Llegué ayer tarde a mi pueblo, pero lo importante es que aquí está. Espero que disfrutéis leyendo como yo lo hago escribiendo, lo hice hace tiempo y no sé si está bien pero espero que os guste. Sólo os pido que dejéis un comentario aquí en el blog o en twitter y me contéis que os parece. Muchísimas gracias por darme una oportunidad.

4 comentarios:

  1. Buen comienzo pero triste final de capítulo. Si empezamos así no sé como seguirá esto, pero me gusta. Sep. Sube prontito pls.

    Soy Sonia aka @Srta_Tommo :)

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  2. Ya sabes que me encanta y estoy convencida de que va a dar muchos giros. Sigue escribiendo.

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  3. Laura me gusta mucho :') espero que sigas subiendo bc está muy bien bby.

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  4. Eres increíble.
    Sigue así.
    Y pasaros por mi blog también, porfa.
    <33333

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