domingo, 27 de julio de 2014

Capítulo 3. Hay heridas que jamás sanan.

¿Cómo iba a ser mi padre? Pero… si estaba en coma, ¿Qué significaba esto?

-Lily, ¿Por qué no lo coges?

-Es… mi padre…

-¿QUÉ? ¿Cómo va a ser tu padre?

Lo cogí, traté de calmarme, puede que fuese mi madre, no tendría por qué ser él necesariamente. Sam me miraba intranquilo por lo que estaba pasando y sin dejar de moverse de un lado para otro.

-¿S…í?

-….

Nadie contestaba, se escuchaba a alguien respirando fuertemente, pero ni un solo sonido más.

-¿Hola?

-¿Lily… eres tú?

No había duda… esa voz era de mi padre, pero…había algo en ella diferente, como si intentara hacer un esfuerzo por cada palabra que pronunciaba, como… como si le costase la vida.

-Papá… Mamá me dijo…

-Tu madre no te mintió… ella no sabe que estoy hablando contigo… Acabo de salir del coma hace unos minutos…pero…

Cada nueva respiración era más débil…

-¡¿Papá que te pasa?! ¡¡Si has salido del coma ahora mismo, ¡¿Cómo es que puedes hablar, cómo es que puedes…?!

-Lily –me interrumpió con toda la precisión que pudo al hablarme–. Lily sólo…quería despedirme… de ti, estoy… haciendo un gran esfuerzo. Desde que… he salido del coma sé que voy a volver dentro de… poco, y sé que si vuelvo será… para siempre…, no me queda mucho tiempo…

Cada nueva palabra, un segundo menos.

Me quedé helada, no sabía bien que estaba pasando, hacía unas horas mi mayor preocupación era que el director no me dejaba salir del centro, y ahora no puedo afrontar todo esto… de golpe. Mi padre, aquel que me cogía en hombros de pequeña y me paseaba de un lado a otro mientras yo reía sin parar, aquel que cuando me caía me cantaba miles de canciones mientras me curaba la herida para que me sintiera mejor, aquel que me leía muchos cuentos todas las noches, y no se iba hasta que me quedaba dormida, aquel que ahora está al otro lado del teléfono despidiéndose de mí mientras yo estoy aquí parada en redondo.

Sam me cogió la mano, como si intuyese que lo necesitaba, más que nunca en este momento, pero no dijo nada, y se lo agradecí.

-Papá, ni siquiera sé cómo puedo estar hablando en un momento así, cómo puedo soportar esto que me estás diciendo, cómo debo hacerlo si no te voy a tener conmigo. Nunca te he dicho cuánto significas para mí, nunca me había imaginado algo así… y sé que no tengo tiempo, no tengo tiempo suficiente para decírtelo todo, para…

-Lily, tranquila, esas cosas no… hacen falta decirlas, se saben,… se saben aunque nunca se hablen. No puedo prometerte que no vas a… sufrir con esto… pero si puedo prometerte que no vas a… estar sola, eso lo sé,… lo sé con seguridad. Lily… te quiero.

No veía nada, absolutamente nada. Las lágrimas me salían solas, sin poder controlarlas, sin tener ningún poder sobre ellas. Habían ganado, habían ganado esta batalla. No podía parar, estaba temblando, sentía un vacío en el pecho que antes no, sin poder evitarlo dije…

-Yo también te… –se escucharon unos cuantos pitidos y el sonido de personas corriendo al otro lado de la línea, y se cortó, pero terminé la frase–…quiero…– mientras me abrazaba a Sam sin poder dejar de llorar.

Cada  nueva lágrima, un nuevo océano.

[…]

"La niña corría hacia el parque, deseosa de poder jugar por fin. Su padre le cogía la mano y la guiaba hasta allí. Cuando ésta llevaba un rato en un columpio, se cayó accidentalmente. No soltó ninguna lágrima, no le dio tiempo a hacerlo. Su padre se hallaba frente a ella curándole la herida mientras le cantaba su canción preferida."

"Aunque, hay heridas que jamás sanan."

Me acababa de despertar. Me había llevado dos días durmiendo. Sam y los demás me estaban cuidando. Mi madre y mis tíos se iban a mudar aquí a Londres, en parte para estar más apartados de los recuerdos de allí y en parte para no dejarme aquí sola después de esto.

Era domingo, me encontraba en mi habitación sentada en la cama, con las sábanas hasta la cintura. Delante de mí, en mis rodillas, estaba apoyada una bandeja con lo que parecía una sopa de zanahoria. Miré el reloj de pared que estaba justo en frente, era redondo y blanco metalizado, con unas iniciales a un lado, "RB", el nombre de alguna empresa de relojes imaginé.
Eran las 13:15 de la tarde. Marie estaba a mi lado con un libro de alguna materia, estudiando, aunque de vez en cuando me preguntaba si necesitaba algo y me obligaba a dar otra cucharada a la sopa, que por cierto era la peor que había probado nunca.

-¿Puedo dejar de comer esta porquería? Prefiero un menú del McDonalds a esta cosa aguada y rancia –dije de la forma más delicada posible, esperando que Marie se apiadara de mí y me hiciese caso.

-Perdona Lily, pero es domingo y había pocas cosas en la cafetería. No hemos encontrado nada mejor, Charlie pudo conseguir…

-Espera, ¿Qué? ¿Charlie?–interrumpí, totalmente anonadada ante lo que había dicho.

-Sí, decía que Charlie pudo conseguirte esta sopa, y menos mal porque te aseguro que no había nada mejor –respondió un poco sorprendida por mi reacción.

-Marie pero no acabo de entenderlo, ¿Qué pinta Charlie en todo esto?

-No te entiendo… ha estado cuidando de ti como todos, creí que ya te lo había dicho –añadió con el ceño fruncido.

Puse los ojos en blanco y traté de pensar en lo que mi amiga me acababa de comunicar. No podía entenderlo, Charlie me había estado cuidando y en mi interior sonreía ante esta idea, no era capaz de hacer nada al respecto.

Cuando Marie me había mencionado que  ella y los demás me estaban cuidando no incluí a Charlie en los demás, no podría imaginarme que eso sucedería, y aunque lo estuviese haciendo por algún beneficio suyo tenía que agradecérselo, sin importar nada.

-Lily, ¿te pasa algo? Tierra llamando a Lily. –contestó mientras movía la palma de la mano de un lado a otro.

-Eh… sí, sí. Lo siento, es que no lo esperaba. Ya sabes, Charlie siempre está molestándome, creí que no le caía bien –dije tratando de exculparme.

-Yo no creo para nada que no le caigas bien, si no todo lo contrario. Es su manera de decirte…

De repente se escucharon unos golpes en la puerta, interrumpiendo a Marie de lo que quisiera que me fuese a decir. Se levantó y fue directa hacía allí. Cuando abrió se encontró con Charlie al otro lado, con su habitual indiferencia, no hacía falta que moviese ningún músculo, de una manera u otra siempre era notable en su rostro.

Por un momento mi mirada se encontró con la suya, sorprendiéndome de una cosa al instante. Justo debajo del ojo derecho, algo arriba de la mejilla, tenía un moratón claramente visible y que sin duda alguna era reciente.

A pesar de todo y sintiéndome torpemente estúpida por no poder negarlo, era realmente atractivo. Volví mi cabeza hacia otro lado, sonrojándome otra vez y queriéndome matar por ello.

Marie rompió el silencio haciéndole la pregunta que quería saber.

-¿Cómo te has hecho eso? –preguntó sorprendida.

-Me caí jugando al fútbol –se limitó a decir–. Me toca estar aquí, Sam me ha dicho que viniese.

-Ah sí, es cierto. ¿Lily te importa? Tengo que estudiar.

-No, no, vete tranquila.

Marie se despidió de nosotros para irse a la biblioteca. Yo no le había dirigido la palabra a Charlie hasta que ésta cerró la puerta dejándonos solos, así que dije…

-Ese moratón es reciente, y hoy está lloviendo –comencé directa al grano.

-¿Y? –preguntó como si no le importase lo más mínimo todo aquello.

-Has dicho que te lo has hecho jugando al fútbol, es domingo y el gimnasio está cerrado, además llueve.

-Eres muy observadora, ¿sabes? Pero, ¿no te parece esa una buena razón de por qué me lo he hecho?

-Y tú eres demasiado listo, pero sé que no es así.

Me miró de nuevo, como si mi respuesta le hubiese asombrado. No sabía que decir, era evidente, así que continué por él.

-¿Me vas a decir cómo te lo has hecho o…

-¿O qué? No es asunto tuyo –me interrumpió tajante mientras desviaba su mirada hacia otro lado.

Mi paciencia había acabado, no iba a tolerar que me hablase así, quería saber que le había pasado, ¿Qué ocurría si ya conocía cosas de él que no debía?

-Está bien, haz lo que te dé la gana, como si me importase o me preocupase lo que hicieses. –contesté totalmente furiosa y resentida.

Pero, ¿tenía razón no? Yo no era nadie y no debía de meterme en su vida, lo cierto es que cuanto menos supiese mejor. Desde ese día no podía quitarme de la cabeza todo aquello. Siento miedo, pero aún así a veces actúo de forma repentina y ni yo misma sé la razón, debería alejarme de él; olvidarme por completo de todo; hacer como si nada porque al fin y al cabo, ¿si descubriese algo más no sería peor?
Me doy cuenta de mi terrible error nada más decirlo, de lo dolida que he parecido al pronunciarlo. Eso es lo que siempre se menciona cuando quieres expresar totalmente lo contrario, y no es así, ni me importa ni me preocupo por él, no.

Insertada en mis pensamientos, apenas me doy cuenta de sus ojos calándose en los míos. Otra vez esa mirada; esa intensa y deslumbrante mirada; como si con ella pudiese decirme y reflejar lo que no con palabras.

-Gracias por no hacerlo –susurró mirando hacia abajo.

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Buenos días, primero de todo quería disculparme por no poder subir el capítulo ayer, pero no pude conectarme y avisar a todas así que decidí dejarlo para hoy (me regalaron una máquina de escribir y aún lo estoy flipando). Espero que no os importe y que hayáis disfrutado del capítulo. Éste en concreto no me convence, pero no por lo que pasa, si no porque no sé si he sabido reflejar bien y contar el momento en el que el padre muere. Aún así ojalá que os haya gustado, confío en que poco a poco vaya mejorando. Sin más me despido, y otra vez pido por favor que comentéis en el blog o en twitter, dónde os venga mejor. Muchísimas gracias por leerlo, comentar y darle la oportunidad que siempre digo que le dais. Un beso a todos <3.


sábado, 19 de julio de 2014

Capítulo 2. Yo podría acompañarte.

Era como si estuviera entre dos mundos, no quería volver al mundo real donde me esperaban un sinfín de cosas que enfrentar y aguantar, no era débil, pero tampoco era siempre fuerte. Menos aún quería irme al otro mundo, a ese que va la gente cuando muere, a ese en el que mi padre estaba siendo enviado poco a poco. Me gustaría poder decirle cuanto le quería; todas esas veces que me he peleado con él; que le he gritado o dicho cualquier estupidez, borrarlas, y construir unas nuevas, junto a él, vivirlas de nuevo, pedirle perdón, pero eso no servía de nada… porque el daño estaba hecho. Un rayo de esperanza anudaba en mi interior, y haría todo lo posible para que ese rayo se convirtiera en tormenta, y no en una chispa, hasta que se apagase poco a poco.
Alguien me devolvió al mundo real, y no lo hizo de la manera más delicada posible, me dio con la palma de la mano en la mejilla repetidamente.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAH! SERÁS CABRÓN, ¡QUÉ DUELE!
Charlie, Sammy y Cat suspiraron aliviados.
-Lo siento, pero es que no reaccionabas y no sabíamos que hacer –contestó Charlie, notaba arrepentimiento y alivio a la vez en sus ojos, para mi gran sorpresa.
-Lily… ¿qué ha pasado? –añadió Cat, la respuesta le asustaba.
Puse los ojos en blanco y respondí.
-Era mi madre… mi padre está en coma.
[…]
Estaba en mi habitación, en mi habitación de la Universidad. Cat y Marie habían ido a traerme algo de la cafetería, Sam había ido a avisar al director de lo ocurrido, debería de haber ido yo, pero la idea de hablar del tema me aterraba, no sería capaz. Querían que Charlie se quedase conmigo mientras. Al principio me negué; estar a solas con el chico que me había mirado así esa vez, con esa mirada de odio y de muerte en sus ojos me espantaba; pero no encontré ninguna respuesta que convenciese y al final así fue.
Lo miré de reojo, no parecía la clase de adolescente que se pondría en un sillón a leer un libro, pero sin embargo ahí estaba, concentrado absorto en su lectura mientras yo lo miraba ahora de frente, asombrada por primera vez en su físico. No dejaba de preguntarme como alguien tan hermoso y a la vez tan vulnerable en esa postura podría tener un solo hueso de maldad en su cuerpo, pero así era, y no podía engañarme a mí misma.
Inesperadamente levantó la vista, pero yo fui más rápida y la volví a tiempo, sonrojada para mi sorpresa.
Odiaba el hecho de haberme quedado mirándole de esa manera, pero más odiaba que mi padre estuviese al borde de su muerte y yo anduviese pensando en algo así, en ese preciso momento.
 -Lily… ¿Qué te dijo tu madre después?
No sabía si debía contestarle, pero ¿qué más daba si lo hacía o no?, tampoco es que le importase demasiado, y la verdad necesitaba desahogarme, me daba igual con quién fuese. Así que lo hice.
-No eché demasiada cuenta, no podía hacerlo. Recuerdo que me dijo que llamaría con novedades, y que me tranquilizara, que todo iba a estar bien, pero yo no quiero tranquilizarme, yo… yo quiero estar con mi padre.
-Pues ve con él. ¿Qué pasaría? Los exámenes empiezan dentro de tres semanas, tendrás que ir y pasar las fiestas con tu familia de todas formas. Podrías trasladarte allí unos días y luego volver aquí para estudiar.
-No sería capaz, yo quiero estar con él hasta que se ponga bien…, y si me vengo y no se ha recuperado, no podría concentrarme en los estudios.
-En ese caso… deberías de ir a hablar tú con el director. Sam le estará explicando lo que ha pasado, pero lo básico, tampoco sabe muy bien que decirle.
-Es que no sé mucho, sólo lo que mi madre me ha dejado saber. Necesito ir… necesito estar a su lado, necesito verle –Había una sobrada desesperación en mi voz, y me di cuenta que Charlie lo sabía porque hubo una mueca en su rostro un solo segundo, demasiado rápido.
-Yo… yo podría acompañarte.                    
Le miré, atónita. Charlie, aquel chico moreno que había intentado hacerme daño una vez, pero que no había podido a causa de que Sam había entrado en la habitación; que me asesinaba con esos ojos preciosos que ahora eran tranquilos y llenos de sinceridad, pero que aquella vez podría eliminar a una sola mosca que se cruzase con ella; me estaba diciendo que podría acompañarme a ver a mi padre, y lo peor de todo es que parecía que lo decía francamente.
-¿Lo dices enserio? –no pude sacar otras palabras que éstas de mi boca.
-No podría bromear en un momento así –respondió en tanto que me miraba intensamente, con ojos vidriosos y claros, que podrían cegar a cualquiera y que aún a pesar de ser de un color miel mezclado con pardo y parecer normales, eran los más hermosos que había visto nunca.
-Per…Perdona, no puedo aceptar algo así. Te verías involucrado y perderías exámenes –conseguí articular.
Al responder esto, me observó totalmente sorprendido por mi respuesta, como si algo de lo que hubiese dicho le hubiera impactado. Me recorrió la mirada de arriba abajo; no como me había mirado otras veces, con ojos llenos de odio; si no totalmente fascinado.
-No lo sabes Lily, estoy seguro de que si hablas con el director te entenderá, te aplazará los exámenes o algo, puede hacerlo conmigo también –replicó seguro sin embargo, a pesar de lo nervioso que lo había percibido.
-No es necesario que me acompañe nadie, soy mayor de edad, puedo hacerlo yo misma. Además… ¿por qué querrías venir conmigo?
Le noté nervioso de nuevo. Charlie nunca se ponía así, sólo alguna vez que había creído que iba a contar lo que descubrí.
Se acercó a mí… pero llamaron a la puerta.                      
Eran Cat y Marie, la primera fue la que abrió la puerta, se quedó mirando la escena un momento sonriendo por lo bajo mientras Charlie se alejaba un poco. Marie llevaba en sus manos una taza de café y un dulce dentro de una cajita.
-Siento interrumpir, pero han llegado tus dos criadas con algo de comer, ¿le parece bien el menú que le hemos traído o prefiere otra cosa señorita Autumn? –respondió Cat mientras sonreía maliciosamente.
-Hubiera preferido un batido de vainilla, pero bueeeno, habrá que conformarse con lo que hay.
-Anda toma, come y calla –Reía Marie a la vez que se acercaba a mí dándome la comida.
No tenía mucha hambre pero me hice el esfuerzo de comer algo. Llamaron a la puerta, otra vez.
Sam. No venía solo. El director.
-Srta Autumn, ¿puedo hablar con usted un segundo? Le prometo que no será mucho.
-Eh… sí sí –Respondí algo aturdida mientras dejaba lo que me había sobrado de la comida a un lado.
Salí de la habitación ante la atenta mirada de todos. Creía que Sammy se iba a quedar dentro con los demás pero para mi sorpresa salió conmigo y el director fuera. Una vez cerrada la puerta, no tardó mucho en hablar.
-Su amigo Hudson me ha contado un poco que ha sucedido, perdona mi insistencia en hablar con usted pero tiene que entender que lo necesitaba. Me ha contado la historia y que pretende ir a visitar a su familia lo antes posible, le doy todo mi sincero apoyo pero me gustaría hablar con algún familiar suyo, aunque sea mayor de edad tienen que ser conscientes de que va a ir a verles.
-Muchísimas gracias… podría darle el número de mi madre pero no creo que se encuentre dispuesta, ya hablaré yo con ella, si quiere le doy el de mi tía.
-De quien sea, sólo quiero que estén al tanto.
Le di el número, mientras me decía que no me preocupase de los estudios y demás, no iba a suponer ningún problema, tenía su apoyo. Después de esto se fue, dejándome a solas con Sam en el pasillo.
Justo cuando Sam abría la boca para decir algo mi teléfono sonó de nuevo como había hecho hace unas horas. Pero esta vez no era mi madre, era…

¿MI PADRE?

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Buenas noches a todos, aunque sea pesada quiero decir que muchísimas gracias por leerme y por darle una oportunidad a esto. Quiero dejar claro que me encanta hacerlo y que la sonrisa que me sacáis con un simple comentario (sea bueno o malo para que mejore) es inmensa. Por eso mismo me gustaría que lo hicierais, unas palabras en el blog, en twitter por mención o por dm, da igual dónde, pero algo por favor. Espero que disfrutéis del capítulo y que os guste <3.

sábado, 12 de julio de 2014

Capítulo 1. Una pesadilla.

-Lily, ¿has visto mis vans? No las encuentro –gritó una voz desde el otro lado de la habitación.
-¡¿No encuentras tus vans?!
En ese momento se abrió la puerta y entró Marie, con cara de pocos amigos, para luego tirarse al pequeño sofá que teníamos en nuestra habitación.
-¿Y a ti que te pasa? –dije mientras miraba de reojo a Cat, que seguía buscando sus tan preciadas vans.
-No hace falta que os arregléis, no vamos a poder salir, el director me lo acaba de comunicar.
-¿Cómo? ¿Por qué? Es viernes, ¿cómo no vamos a poder salir? –respondió Cat indignada, pero sin dejar de buscar sus zapatos.
-Sí, es viernes, pero dentro de tres semanas, justo al volver de las vacaciones de Navidad, empiezan los exámenes finales y quiere que todos los alumnos nos centremos al cien por cien en ellos, así que nos tiene prohibida la salida hasta entonces.
-¡¡LAS ENCONTRÉ!!
-Genial, pero de aquí no nos movemos.
-¿De verdad cree ese tío que voy a estar un viernes encerrada estudiando? Aún queda como dices tres semanas –añadió Cat mosqueada.
-Puede que no estudies, pero encerrada sí que te vas a quedar.
En realidad le agradecía al director lo que había hecho, llevaba algunas asignaturas mal y esto evitaría una distracción menos, si estaba prohibido salir mucho mejor.
-¿Tú que vas a hacer Lily? –dijo Marie, pero Cat también esperaba una respuesta.
-Hoy no voy a estudiar, me relajaré un rato, pero para el día que me espera mañana, estudio y más estudio. ¿Vosotras?
-A mí no me miréis, sabéis que no estudiaré nada hasta la próxima semana, paso de tenerlo todo con tanto tiempo –señaló Cat poniéndose sus vans.
-Yo empezaré hoy mejor, así que no contéis conmigo si pensáis dar una vuelta por la Universidad, voy a ponerme a estudiar ya.
No esperaba menos de Marie, para ella los estudios eran lo primero, me parecía bien, pero a veces se tomaba las cosas demasiado enserio y se estresaba mucho con ellas.
Observé a Cat mientras abría la puerta cuando se giró.
-Lily, ¿Vienes o no?
-Voy, buena tarde Marie, dentro de lo que cabe –después de decir esto cerré la puerta, escuchando desde dentro un "Gracias".
La tarde acababa de empezar.
[…]
Cuando llegué aquí el primer día no podía creerme lo que estaba pasando. No era la típica chica rica a la cuál sus padres pagaban el dinero de una Universidad pija, por así decirlo, y aquí había muchos de ese tipo. A mí me costó lo mío entrar, y en gran parte fue por mis notas y por el gran esfuerzo que pusieron mis padres, que habían estado ahorrando desde hacía mucho tiempo para poder estar donde ahora.
Dentro de unas semanas serán los exámenes finales, y justo antes de que ocurran me iré a pasar las Navidades con mi familia. Tenía muchas ganas de verles, no podía esperar más, y seguro que me recibirán con los brazos abiertos. Mi madre hará esa tarta que tanto me gusta y mi padre me obligará a cantar en el karaoke con él.
Me dirigía hacía el gran salón que tenemos en la UCL. Cat me contaba una cosa sobre una serie, pero no le hacía mucho caso porque pensaba en lo mío.
Cuando abrí la puerta del gran salón junto a Cat, vi que no hay mucha multitud, sólo a una pareja al entrar, y a dos chicos que charlaban al fondo. No hacía falta que mirasen para saber que se trataba de ellos; me he acostumbrado a esa mota de pelo rubio teñido y peinado hacia arriba, en el que a veces se puede distinguir su moreno natural en algunas partes, Sam; y a esos tatuajes en los brazos cubriendo su piel morena, ya que a pesar de ser invierno siempre se remangaba las mangas de sus miles de sudaderas Adidas, Charlie. Un escalofrío me recorrió de arriba abajo sólo al verle. Desde aquella vez era imposible que ningún vello de mi cuerpo se estremeciese.
Al parecer tampoco se habían quedado estudiando hoy.
Sam me saludó desde la otra punta haciéndome un gesto a mí y a Cat para que fuésemos hacia allí, Charlie sólo se dedicaba a mirarme, no sabía hacer otra cosa, y yo no podía estar tranquila en su presencia, era algo inalcanzable para mí.
-Al parecer no hemos sido las únicas que no se han quedado estudiando hoy –comencé mientras me sentaba al lado de Sam.
-Hemos preferido empezar mañana, pero si llego a saber que tú tampoco lo has hecho comienzo hoy –sonrió Charlie maliciosamente.
Por mucho miedo que me diese, no podía quedarme callada cada vez que intentaba insultarme, generalmente lo hago ya que Sam siempre me defiende; pero hoy no le daría esa satisfacción.
-Borde – Añadió Cat mientras le daba un codazo y se sentaba al lado de este.
En estos últimos meses, después de que pasase eso, Charlie ha estado casi siempre con nosotros. Es como si me vigilase porque fuese a decir algo de lo que vi, pero no parece ser tan listo para darse cuenta de que estoy demasiado aterrorizada con ello como para hacerlo.
Aún así casi nunca habla, sólo necesariamente o para reírse de mí. Cat y Marie piensan que es tímido y que es su manera de relacionarse, y yo pensaría lo mismo si no supiese la verdad. Sam por su parte… no acabo de entender porque es su amigo, pero tampoco me atrevo a contarle nada de lo sucedido.
-¿Habrías hecho eso? Muy amable por tu parte, así no tendría que verte la cara, ¡piensas en todo! – Contesté muy a gusto para luego arrepentirme al segundo de lo que había dicho.
 Pocas veces me atrevía a hacer esto, Charlie me intimida tanto que no soy capaz, pero no he podido controlarme y tengo miedo de lo que podría pasar más tarde si me lo llego a encontrar a solas.
Charlie abrió la boca como para decir algo, claramente sorprendido de mi contestación, pero Sammy (un mote cariñoso que le digo a Sam) le interrumpió.
-Charlie no digas nada más, es suficiente –Para mi sorpresa le hace caso.
De pronto me sonó el móvil, en el gran salón se escuchaba "Moves Like Jagger" de Maroon 5 ft Christina Aguilera, miré para ver quién era antes de cogerlo y vi: Mamá.
Pensé. ¿Mamá? ¿Qué hacía mamá llamándome? Se suponía que nos llamábamos todos los domingos. Me asusté un poco, pero intenté calmarme, no podía haber pasado nada. Lo cogí y…
-¿Lily?
-¿Mamá? ¿Qué haces llamándome?
-Ha pasado algo –se le quebró la voz.
De repente, me temí lo peor, no quería escuchar lo que iba a decir, tenía miedo, mucho miedo, había pasado algo grave, estaba a punto de llorar y yo también… Charlie, Sam y Cat me miraban, noté temor en sus ojos, incluso en Charlie para mi confusión, pero nada comparado con lo que estaba sintiendo yo.
-Tú padre…
Me resbaló la primera lágrima por la mejilla.
-Ha sufrido un accidente, está en coma…

Y me hundí.


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HOLAHOLAHOLAHOLA. Perdonad si he tardado en subir el primer capítulo, pero como sabréis la mayoría, he estado en Madrid para ver a los cinco tontos esos que me hacen la más feliz del mundo y no he podido hacerlo antes. Llegué ayer tarde a mi pueblo, pero lo importante es que aquí está. Espero que disfrutéis leyendo como yo lo hago escribiendo, lo hice hace tiempo y no sé si está bien pero espero que os guste. Sólo os pido que dejéis un comentario aquí en el blog o en twitter y me contéis que os parece. Muchísimas gracias por darme una oportunidad.

sábado, 5 de julio de 2014

Two worlds collide: Prólogo.

Los pasillos de la residencia de UCL (University College of London) eran enormes, por mucho tiempo que pasase en este lugar jamás me acostumbraría a tal cosa. Tenían muchos decorados, que para la gente no observadora o curiosa pasarían desapercibidos, pero para mí desde luego que no. No había absolutamente nada en aquel sitio que no me pareciese espectacular.
Me dirigía hacia la zona de los chicos, quería preguntarle a Sam unas dudas que tenía sobre el examen de mañana y así repasar juntos. Desde que llegué aquí hace algunos meses se ha convertido en alguien muy especial para mí, pero sólo pienso en él como un amigo.
Cuando llegué a la puerta, estaba entreabierta, así que la abrí esperándome encontrar al otro lado a Sammy y llevándome la sorpresa de algo totalmente distinto. Un chico, el cual había visto algunas veces e incluso Sam me lo había presentado [pero sólo sabía su nombre  ya que nunca me dirigía la palabra], Charlie, se encontraba al otro lado. Pero eso no fue lo que me llamó más la atención. Junto a él y en sus manos, dónde se podía reflejar el tatuaje de un Jing Jang, había una gran cantidad de dinero. Lo estaba colocando dentro de un baúl, abierto justo frente a mí, y donde podía ver la escena con gran claridad desde donde me situaba. Si ya me había sorprendido que tuviera eso en las manos, cuando vi lo que había en el baúl quise gritar. En el interior se hallaban algunas armas y muchísimo más dinero, apilados ordenadamente en él.
Todo eso ocurrió varios segundos antes de que Charlie cerrase el baúl esperando que no hubiese visto nada, pero mis ojos de espanto me delataban y él no se mostraba tan tranquilo como lo había hecho desde que le vi la primera vez.
-¿¡Qué coño haces aquí?! –gritó­. Su pelo castaño oscuro normalmente peinado hacia arriba estaba alborotado, y sus ojos mezclados de un color miel y pardo lucían cargados de furia.

Cualquiera, incluida yo, hubiera pensado que podría haberme matado; pero afortunadamente Sam entró justo un momento después, sin darse cuenta de la situación, y Charlie no pudo hacer nada. Desde ese día "no puedo mirarle a los ojos sin que me dé un vuelco el corazón." La mayoría utiliza esta frase para reflejar lo enamorado que está de alguien. En mi caso, puedo asegurar que no es así.